En el marco del 13 de febrero, fecha en la que en 1938 fue designada formalmente patrona de los viñedos, la Virgen de la Carrodilla inició su tradicional peregrinación con una emotiva recepción en La Enoteca, un espacio emblemático para la vitivinicultura provincial.
La actividad fue encabezada por la presidenta del Emetur, Gabriela Testa, junto al intendente de la Ciudad de Mendoza, Ulpiano Suarez, y representantes de la Pastoral de Turismo y del Fondo Vitivinícola.
La imagen que comenzó a recorrer la provincia es una representación especialmente creada para esta edición, en la antesala de la Bendición de los Frutos, uno de los actos centrales del calendario vendimial.
Un símbolo ligado a la identidad productiva
Durante su intervención, Gabriela Testa subrayó el carácter simbólico del lugar elegido para el inicio de la peregrinación. Recordó que en ese edificio funcionó la primera escuela de ingenieros agrónomos de Mendoza y del país, lo que refuerza su valor histórico para la agricultura argentina.
La funcionaria remarcó que la designación oficial de la Virgen como patrona de los viñedos en 1938 tuvo antecedentes en 1911, cuando el entonces Arzobispado de Cuyo ya había reconocido su vínculo con la protección de los cultivos. En ese sentido, sostuvo que la devoción popular trasciende lo estrictamente religioso y se conecta con la identidad productiva mendocina.
"La peregrinación acerca la Virgen al ciudadano, al trabajador de la vid, de las bodegas y fábricas, y también a los turistas. Sale de su ámbito natural para encontrarse con la gente", expresó, invitando a la comunidad a participar y a "pedir no solo por la cosecha de la tierra, sino también por las cosechas personales".
La imagen permanecerá en La Enoteca hasta el jueves, para luego continuar su recorrido por Las Heras y posteriormente por Lavalle, departamento donde se realizará la Bendición de los Frutos.
Vendimia, esperanza y comunidad
Por su parte, Ulpiano Suarez destacó el carácter emotivo del acto y definió a La Enoteca como el "kilómetro cero de los Caminos del Vino". Recordó que a partir de la coronación de 1938 comenzó a institucionalizarse la bendición de la cosecha, hoy conocida como Bendición de los Frutos.
El intendente señaló que desde hace veinte años la peregrinación recorre los departamentos mendocinos con el objetivo de acercar la imagen a trabajadores, familias y comunidades. En ese marco, puso el acento en el contexto económico y climático que atraviesa la provincia.
"Es un momento para renovar la esperanza, después de un año de esfuerzo del pueblo mendocino, golpeado por la crisis y por las inclemencias climáticas", sostuvo, y pidió protección para los cultivos y bienestar para la comunidad.
La edición 2026 adquiere además un carácter especial: se cumplen veinte años de la peregrinación departamental y noventa años de la Vendimia moderna. En ese cruce entre tradición religiosa, cultura vitivinícola y construcción identitaria, la llegada de la Virgen vuelve a marcar el pulso espiritual de una provincia que se prepara para celebrar su fiesta mayor.




