En un anuncio que sacude el tablero geopolítico global, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó que un submarino estadounidense hundió a la fragata iraní IRIS Dena en aguas internacionales del océano Índico. Según sostuvo, se trató del primer ataque naval directo de este tipo por parte de Washington desde la Segunda Guerra Mundial.
La declaración fue realizada desde el Pentágono, donde Hegseth aseguró que el buque iraní "creía estar a salvo en aguas internacionales", pero fue alcanzado por un torpedo lanzado desde un submarino norteamericano. Además, a cuatro días del inicio de las hostilidades con Irán, afirmó que Estados Unidos está "ganando de manera contundente, devastadora y sin piedad", y adelantó que el país dispone de un arsenal "casi ilimitado" de bombas de gravedad de precisión listas para ser utilizadas.
El hundimiento se produjo el miércoles a unos 74 kilómetros al sur del puerto de Galle, cerca de las aguas territoriales de Sri Lanka. La fragata transportaba 180 tripulantes y alcanzó a emitir una señal de socorro antes de desaparecer bajo el agua.
El canciller srilanqués, Vijitha Herath, informó ante el Parlamento que la marina local activó un operativo de rescate inmediato, aunque evitó pronunciarse sobre las causas del naufragio. Dos embarcaciones y un avión fueron desplegados para asistir a los sobrevivientes.
De acuerdo con el portavoz naval Buddhika Sampath, 35 marinos heridos fueron trasladados al Hospital Universitario Karapitiya, en la ciudad de Galle. Sin embargo, fuentes militares confirmaron que al menos 101 personas permanecen desaparecidas y 78 resultaron heridas tras la explosión que precedió al hundimiento. Más tarde, la marina informó el hallazgo de "algunos cuerpos" en la zona del siniestro, mientras continuaba la búsqueda en el área bajo jurisdicción srilanquesa.
El Gobierno de Colombo remarcó que el incidente ocurrió fuera de sus aguas territoriales y que actuó conforme a las normas internacionales de búsqueda y rescate.
El episodio representa una nueva y grave escalada en el enfrentamiento entre Washington y Teherán, en el marco de una ofensiva militar conjunta entre Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní. Hasta el cierre de esta edición, Irán no había emitido una confirmación oficial sobre las circunstancias exactas del hundimiento ni sobre el número total de víctimas.




