En el marco del tradicional almuerzo de Bodegas de Argentina, que cada año reúne a referentes del sector vitivinícola durante la semana de la Fiesta Nacional de la Vendimia, el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu, se refirió a uno de los temas centrales de la temporada: el precio de la uva y la situación de los productores.
El encuentro se realizó en el Espacio Arizu, en el departamento de Godoy Cruz, donde empresarios, funcionarios y dirigentes del sector analizaron el escenario actual de la vitivinicultura.
Durante el diálogo con la prensa, el ministro sostuvo que la discusión por el precio de la uva es una constante histórica dentro de la actividad y remarcó que es difícil que todos los productores queden satisfechos con el valor que reciben por su producción.
"Es muy difícil encontrar un productor que se quede conforme con el precio que le pagan. Yo tengo 66 años, llevo más de 40 años como productor, elaborador y bodeguero, y siempre ha sido lo mismo", expresó.
El precio de la uva y el mercado internacional
Según explicó Vargas Arizu, el valor del vino argentino se encuentra actualmente alineado con el mercado internacional, lo que condiciona el precio que se paga por la materia prima.
El funcionario señaló que dentro del sector existe una fuerte diversidad de precios, vinculada principalmente a la calidad de la uva, las zonas de producción y el volumen de cada cosecha.
"Hay diferentes calidades, distintas zonas y diferentes cantidades de producción. Cuando la uva se concentra en menor cantidad, generalmente mejora la calidad y permite hacer vinos de mayor prestigio", explicó.
En ese sentido, indicó que el mercado del vino funciona con una amplia escala de precios, que refleja esas diferencias productivas.
"Por eso uno puede encontrar vinos que cuestan desde 2.500 pesos hasta botellas que valen miles de dólares. Tiene que ver con la calidad de la uva, el prestigio de la bodega y el posicionamiento de cada producto", afirmó.
Menos impuestos y competitividad
El ministro también sostuvo que uno de los desafíos para el sector es mejorar la competitividad de la industria vitivinícola argentina.
Para lograrlo, planteó la necesidad de avanzar en una reducción de la presión impositiva y en medidas económicas que permitan acompañar la adaptación del sector al contexto internacional.
"Hoy el valor del vino está dado por el mercado internacional. Lo que tenemos que hacer es adecuar nuestra economía para poder competir mejor, bajar impuestos y aplicar algunas medidas que ya se están impulsando desde la Nación", señaló.
Créditos para sostener la cosecha
Finalmente, Vargas Arizu hizo un llamado a los productores, especialmente a los pequeños viñateros, para que no abandonen la cosecha en un año que -según indicó- presenta un volumen menor y stocks relativamente bajos.
En ese marco, destacó líneas de financiamiento acordadas con el Banco de la Nación Argentina para acompañar al sector.
"Si usted es un pequeño productor, de menos de 20 hectáreas, vaya a su cooperativa y obtenga un crédito con una tasa del 20%. Si tiene más de 20 hectáreas, puede ir al Banco Nación con una tasa del 24%, que es una tasa excepcional para Mendoza", detalló.
El funcionario aseguró que la entidad financiera atendió los reclamos del sector y habilitó herramientas específicas para sostener la vendimia.
"Que no dejen la uva en la planta. La cosecha es menor y los stocks no son elevados", concluyó.




