La niña de 11 años que fue baleada en Godoy Cruz continúa internada en el Hospital Notti, donde muestra una evolución favorable desde el punto de vista clínico, aunque enfrenta profundas consecuencias emocionales tras el violento episodio.
Según informaron fuentes médicas, en los últimos días la menor comenzó a alimentarse por sus propios medios mientras permanece en terapia intensiva.
El ataque ocurrió cuando la niña salió a abrir la puerta de su vivienda y fue sorprendida por una ráfaga de disparos. Recibió cuatro impactos de bala, dos de los cuales afectaron gravemente su pierna izquierda, provocando lesiones en la arteria -con compromiso vascular de alta complejidad- y en la tibia. Además, sufrió heridas en la zona de la ingle y una fractura ósea en la mano izquierda.
De acuerdo a las primeras hipótesis de la investigación, el hecho estaría vinculado a una presunta venganza narco dirigida contra el padre de la menor, quien se encuentra privado de su libertad, lo que refuerza la gravedad del contexto en el que se produjo el ataque.
El equipo médico sigue de cerca la evolución de un bypass practicado en la pierna lesionada, intervención clave para restablecer la circulación sanguínea y evitar una posible amputación. A pesar de los avances físicos, los profesionales advirtieron que la niña presenta severas secuelas psicológicas: permanece en estado de miedo constante, tiene dificultades para dormir y no puede quedarse sola, lo que evidencia el impacto emocional del hecho traumático.
El caso continúa bajo investigación judicial, mientras la menor sigue recibiendo atención integral tanto en lo físico como en lo psicológico.




