La decisión de presentar un equipo con variantes no alteró el rendimiento de Vélez, que respondió con solidez dentro del campo y construyó una victoria clara a partir de su contundencia. El conjunto dirigido por los hermanos Barros Schelotto encontró soluciones rápidas y aprovechó cada oportunidad, marcando desde temprano el rumbo del encuentro.
El primer gol llegó a través de una pelota detenida: Aaron Quirós ganó de cabeza y rompió la paridad en un trámite que hasta entonces era parejo. A partir de esa ventaja, Vélez comenzó a manejar los tiempos y a encontrar espacios, especialmente por las bandas, donde Manuel Lanzini fue determinante en la generación de juego.
La eficacia en los metros finales volvió a ser clave. Tobías Andrada amplió la diferencia tras una llegada clara y, antes del descanso, Dilan Godoy capitalizó una transición rápida para estirar aún más la ventaja, dejando el partido prácticamente resuelto.
En el complemento, Deportivo Armenio intentó reaccionar, pero careció de claridad para inquietar. Vélez, en cambio, mantuvo su solidez y volvió a golpear con Andrada, quien selló el cuarto tanto tras una acción de recuperación y velocidad. El descuento de Mauro Dávila solo sirvió para decorar el resultado.
Con este triunfo, Vélez aseguró su clasificación a los 16avos de final, donde enfrentará al ganador del cruce entre Gimnasia de Mendoza y Gimnasia y Tiro de Salta. La actuación dejó una conclusión contundente: cuando la eficacia aparece, las diferencias se hacen decisivas.




