En la antesala de un nuevo Superclásico, Juan Román Riquelme volvió a marcar la agenda en Boca Juniors con una decisión de alto impacto simbólico: estará presente en el estadio Estadio Monumental para el choque ante River Plate este domingo desde las 17.
Durante toda la previa, la incógnita giró en torno a si el presidente acompañaría o no al equipo en condición de visitante. Finalmente, a pocas horas del inicio del encuentro, se confirmó que ocupará un palco en Núñez, en lo que representa un gesto fuerte tanto hacia el plantel como hacia el entorno del club.
Riquelme no suele exponerse en este tipo de escenarios, por lo que su decisión adquiere mayor relevancia en un contexto deportivo siempre sensible.
El único antecedente se remonta a la Copa de la Liga 2024, cuando Boca igualó 1-1 en ese mismo escenario. Luego, en el cruce del Torneo Apertura 2025 -que terminó con derrota 2-1- el dirigente optó por no asistir, en un partido que marcó el final del ciclo de Fernando Gago como entrenador.
Ese contraste le agrega aún más peso a su decisión actual, en un momento donde el equipo busca afirmarse bajo la conducción de Claudio Úbeda.
En la conferencia previa organizada por la Liga Profesional, el propio presidente había definido el partido como "el clásico más importante del mundo", subrayando su alcance internacional y su impacto cultural.
Ahora, esas palabras se traducen en presencia. Boca no solo jugará un partido clave en lo deportivo, sino que contará con su principal figura institucional siguiendo cada detalle desde el estadio rival.




