Tunuyán se prepara para inaugurar una nueva etapa política este 30 de abril, cuando juren los concejales electos que modificarán de manera sustancial el equilibrio de poder dentro del Honorable Concejo Deliberante. Por primera vez en más de una década, el oficialismo peronista ya no contará con margen cómodo para imponer su agenda y deberá debatir cada iniciativa frente a una oposición que logró emparejar el tablero legislativo.
En ese nuevo esquema asumirá María del Carmen "Marita" Bustamante, una de las representantes electas por el frente opositor integrado por Cambia Mendoza y La Libertad Avanza, quien adelantó que su llegada al recinto tendrá como prioridad dos ejes inseparables: transparencia administrativa y solución concreta a los problemas cotidianos que hoy reclaman los vecinos.
"Estamos ansiosos y muy emocionados por esta nueva etapa. Lo bueno de esta oportunidad es que vamos a tener una equiparidad de concejales y eso cambia mucho, porque hasta hoy, al tener la minoría, el Ejecutivo ha hecho lo que ha querido", sostuvo Bustamante en diálogo con MinutoYa.
La dirigente aseguró que la paridad no sólo modifica la relación de fuerzas sino que también abre la posibilidad de exigir un seguimiento mucho más estricto sobre cómo se toman decisiones dentro del municipio y cómo se ejecutan los recursos.
Uno de los principales proyectos que adelantó la concejal electa apunta a incorporar sistemas de digitalización administrativa y acceso público a la documentación oficial, una deuda que -según señaló- Tunuyán mantiene frente a otros organismos del Estado.
"El objetivo principal siempre es la transparencia y la información que se brinde en el momento y como corresponde. Hoy la mayor herramienta que existe es la digitalización de toda la información. Nación viene trabajando así y la Provincia hace más de seis años instauró el GDE, pero el municipio de Tunuyán ni siquiera tiene perspectiva de empezar a hacerlo", cuestionó.
Bustamante remarcó que la falta de modernización no es solamente un problema técnico, sino una barrera concreta para el control ciudadano.
Sin expedientes digitales, sin trazabilidad online y sin documentación accesible, sostuvo, el vecino no puede conocer cómo se contrata, cómo se compra ni cómo se administran los fondos.
La futura edil consideró que esa lógica también repercute en el propio funcionamiento institucional del Concejo, que muchas veces -según denunció- recibe información tardía o directamente no recibe informes sobre movimientos internos del Ejecutivo. "Los procedimientos administrativos muchas veces no se cumplen en tiempo y forma. Empezando por el presupuesto, manejan partidas, sacan de una para llevar a otra porque no alcanzó según lo previsto, y de eso nunca hemos recibido informes", afirmó.
Para Bustamante, aun cuando la normativa no obligue a pedir autorización en todos los casos, sí debería existir un criterio de comunicación constante con el cuerpo deliberativo.
"Informar lo que se está haciendo no pasa. Eso también habla de transparencia", remarcó.
Pero más allá de la discusión administrativa, Bustamante insistió en que la oposición llega al Concejo con una fuerte carga de reclamos recogidos durante la campaña y profundizados incluso después de haber sido electa.
Según relató, el malestar ciudadano aparece repetido en casi todos los barrios y distritos: recolección deficiente de residuos, calles en mal estado, sensación de abandono y una percepción extendida de desigualdad en el acceso a oportunidades comerciales.
"Lo que escuché cuando caminamos la calle y ahora que fui electa es el pedido de cambio y de paridad entre todos. Todos queremos servicios, todos queremos participar", señaló.
La concejal hizo especial hincapié en la queja de comerciantes y proveedores locales que, según sostuvo, no logran ingresar a las licitaciones municipales porque los procesos de contratación no siempre son abiertos.
"Hay proveedores que quieren trabajar con la municipalidad y no pueden porque tampoco hay licitaciones públicas abiertas a todos. A veces son para algunos, y eso el ciudadano también lo ve", lanzó.
En paralelo, describió un panorama preocupante respecto de los servicios básicos. "Bastante mala es la situación. Justamente ayer estuve con una familia y me reclamaban que ya no pasa la recolección de residuos con la frecuencia que debería. En el centro puede ser distinto, pero en los alrededores no está siendo así", detalló.
A ese problema sumó el deterioro vial, otro de los puntos más repetidos por los vecinos. "Las calles están muy mal", resumió.
La importancia política de estas declaraciones no es menor: desde mayo, el oficialismo ya no podrá avanzar con la misma comodidad con la que lo hizo durante años y necesitará acuerdos para sostener buena parte de su agenda legislativa.
La oposición, integrada por cuatro concejales de Cambia Mendoza y uno de La Libertad Avanza, tendrá ahora volumen para instalar pedidos de informes, exigir tratamiento de proyectos y condicionar debates presupuestarios.
Lejos de plantear una confrontación vacía, la edil sostuvo que la demanda social que detectaron tiene un hilo conductor muy concreto: el vecino siente que paga, pero no recibe ni información ni servicios acordes.
Por eso, anticipó, la nueva bancada opositora buscará instalar una agenda de seguimiento permanente sobre ejecución presupuestaria, contrataciones, servicios públicos y cumplimiento administrativo.




