El precio internacional del petróleo registró un fuerte salto este jueves y alcanzó su nivel más alto desde 2022, impulsado por la creciente tensión entre Estados Unidos e Irán y la posibilidad de una prolongación del bloqueo naval en Medio Oriente.
El crudo Brent, referencia global, llegó a superar los US$126 por barril durante la jornada y luego moderó su avance para ubicarse en torno a los US$124, acumulando subas superiores al 12% en las primeras horas del día. En paralelo, el WTI, referencia en Estados Unidos, también avanzó y superó los US$110.
El repunte se da en un contexto marcado por el estancamiento de las negociaciones entre ambos países y el virtual cierre del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. La interrupción del tránsito marítimo generó lo que organismos internacionales califican como una de las mayores disrupciones en el suministro energético global.
La tensión se intensificó luego de que el presidente Donald Trump analizara extender el bloqueo a los puertos iraníes durante varios meses, con el objetivo de presionar a Teherán en relación a su programa nuclear. Desde el gobierno iraní minimizaron el impacto de la medida, aunque advirtieron que podrían responder si la situación se prolonga.
En este escenario, analistas del mercado energético coinciden en que los precios continuarán bajo presión mientras no se restablezca la normalidad en el comercio marítimo. La incertidumbre geopolítica y el riesgo de una escalada militar mantienen en alerta a los operadores internacionales.
Desde el inicio del conflicto a fines de febrero, el precio del crudo acumula una suba superior al 70%, mientras que en lo que va del año el incremento supera el 100%. Esta dinámica ya comienza a trasladarse a los consumidores, con aumentos en los combustibles y en productos derivados como plásticos, textiles y bienes industriales.




