El Gobierno nacional oficializó el Decreto 302/2026, que establece nuevos incrementos en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono para las operaciones realizadas entre el 1 y el 31 de mayo, y ratifica la inclusión del departamento de Malargüe dentro del régimen diferencial para el gasoil, junto a provincias de la Patagonia.
La medida, publicada el 30 de abril, reordena el esquema de actualización de los tributos que gravan naftas y gasoil. Aunque en términos generales suele interpretarse como un aumento en los combustibles, el eje central del decreto está en la actualización de los montos fijos que componen el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), dos variables que luego impactan -de forma total o parcial- en el precio final en surtidor según la política de las petroleras y la estructura de costos del sector.
Uno de los puntos más relevantes para el sur mendocino es que la normativa vuelve a explicitar el alcance del tratamiento diferencial del gasoil, que rige en una zona integrada por Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, el partido bonaerense de Patagones y, de manera específica, el departamento de Malargüe. Esta inclusión responde a características territoriales y logísticas similares a las de la Patagonia, en un contexto donde la mayor parte del país tributa con esquemas uniformes.
En cuanto a los incrementos definidos para mayo, el decreto incorpora modificaciones al Decreto 617/2025 y fija subas concretas por litro. Para las naftas -incluyendo las variedades sin plomo de hasta 92 RON, de más de 92 RON y la nafta virgen- el aumento es de $10,398 en concepto de ICL y $0,637 por IDC. En el caso del gasoil, el ajuste es de $9,269 por litro en ICL y $1,056 en IDC, a lo que se suma un componente diferencial de $5,019 por litro correspondiente a las zonas alcanzadas por el régimen especial, entre ellas Malargüe.
En paralelo, la norma introduce un elemento clave en la estrategia oficial: el diferimiento de parte de los incrementos pendientes. En términos prácticos, el decreto traslada al 1 de junio una porción de las subas que originalmente estaban previstas para mayo, lo que configura un esquema de actualización parcial para este mes y posterga el resto del ajuste.
Desde el punto de vista local, el impacto en Malargüe se analiza en dos dimensiones. Por un lado, el aspecto técnico-fiscal, que confirma la aplicación del tratamiento diferencial en el cálculo del impuesto al gasoil destinado al consumo en el departamento. Por otro, el plano económico y territorial, dado que se trata de una región extensa, con grandes distancias y fuerte dependencia del transporte por ruta para el abastecimiento, la producción y la actividad turística, lo que amplifica cualquier variación en los costos del combustible.
El decreto no determina directamente los precios en surtidor, pero sí modifica uno de sus componentes clave. En ese sentido, el escenario inmediato dependerá de múltiples factores, como el tipo de cambio, los costos logísticos, el valor de los biocombustibles y las decisiones comerciales de las empresas.
La justificación oficial apunta a sostener un sendero fiscal equilibrado, al tiempo que se difieren parcialmente aumentos para estimular la actividad económica. Cabe recordar que los montos del ICL y del IDC se actualizan de manera trimestral según la variación del índice de precios al consumidor informado por el INDEC, aunque en los últimos años se aplicaron sucesivas postergaciones en su implementación.
Con la entrada en vigencia desde el 1 de mayo, la atención se centra ahora en cómo estos cambios impositivos se trasladarán a los precios finales y en qué medida impactarán en los consumidores y sectores productivos, especialmente en regiones como Malargüe, donde el esquema diferencial introduce particularidades respecto al resto de la provincia.




