Coral Di Silvestre y su mamá Betina Vega.
Con apenas 17 años, la atleta sanrafaelina Coral Di Silvestre atraviesa uno de los momentos más destacados de su joven carrera tras consagrarse campeona nacional U20 en lanzamiento de martillo, en un torneo disputado en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. El logro cobra aún mayor relevancia por tratarse de una categoría superior a la suya, ya que compite oficialmente en U18.
La deportista viene de participar semanas atrás en los Juegos Sudamericanos de la Juventud en Panamá, donde obtuvo el cuarto puesto, sumando así experiencia internacional en una disciplina altamente competitiva. "Fueron experiencias muy lindas", resumió, al tiempo que destacó el contraste entre el nivel nacional y el sudamericano, donde cada lanzamiento se define por mínimos márgenes.
Su camino en el atletismo comenzó en 2022 y rápidamente mostró una evolución sostenida. En 2023 logró clasificar a sus primeros Juegos Evita y desde entonces acumuló tres subcampeonatos nacionales consecutivos, hasta alcanzar este año la medalla dorada. "Los entrenamientos fueron creciendo cada vez más, en cantidad y exigencia", explicó.
La rutina que sostiene para competir al más alto nivel implica unas 20 horas semanales de entrenamiento distribuidas en doble turno, combinadas con sus estudios. Gracias a un régimen de escolaridad protegida, puede adaptar sus horarios académicos, aunque reconoce que el equilibrio entre ambas responsabilidades exige una organización estricta y un alto nivel de compromiso.
El acompañamiento familiar y de su entorno resulta clave en ese proceso. Su entrenador, Nahuel Búa, junto a su familia y equipo de trabajo, forman el sostén cotidiano que le permite sostener el ritmo de preparación. "Es difícil cumplir con todo, pero tengo un apoyo muy grande", afirmó.
Uno de los principales desafíos que enfrenta es el económico. La falta de sponsors obliga a que gran parte de los gastos -incluidos los implementos como martillos de 3 y 4 kilos, viajes y competencias- sean cubiertos por su familia. "Hay ayuda, pero cada vez es más difícil por la situación económica", señaló, aunque también destacó el respaldo de una comunidad que colabora para sostener su desarrollo deportivo.
Sobre su reciente consagración nacional, explicó que el objetivo principal no era el resultado, sino recuperar el disfrute tras la presión de competencias anteriores. "Fuimos a reconectar con la competencia y en ese contexto salió el oro", relató.
De cara al futuro, su planificación incluye un breve período de descanso antes de retomar la preparación con vistas a la Copa Nacional U18 y el Campeonato Nacional, con el objetivo de clasificar al Sudamericano de la categoría. Ese camino implicará nuevos desafíos logísticos y económicos, con competencias previstas en distintas provincias y, eventualmente, en Brasil.
Para quienes deseen colaborar, la atleta indicó que pueden contactarse a través de su club de atletismo, su entrenador o su cuenta de Instagram, donde canaliza el apoyo de quienes siguen su carrera.
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Más allá de los resultados, Di Silvestre dejó un mensaje dirigido a otros jóvenes: destacó la importancia de la disciplina, la constancia y la resiliencia como pilares no solo del deporte, sino de cualquier proyecto de vida. "Si uno hace lo que tiene que hacer todos los días, en algún momento los resultados llegan", afirmó.
Con su presente, la joven no solo consolida su proyección deportiva, sino que también posiciona a San Rafael en el mapa del atletismo nacional e internacional, alimentando expectativas a futuro en competencias de mayor escala.






